Mochila de trekking de varios días: 50-70 litros, carga y espalda
Una mochila de día se elige casi por gusto: entra lo que entra y se lleva a la espalda sin más. Una mochila de trekking de travesía, con tienda, saco y comida para varios días dentro, es otra cosa. A partir de los 10-12 kilos deja de ser un bolso con tirantes y pasa a ser un sistema de transporte: si la talla no es la tuya o el peso está mal colocado, no hay marca ni precio que lo arregle. El dolor de hombros del segundo día casi nunca viene de la mochila, viene del ajuste.
Primero la talla de espalda, después todo lo demás
El dato que decide si una mochila de trekking te va a servir no es tu altura: es la longitud de tu torso. Se mide entre dos puntos concretos:
- Arriba, la vértebra C7. Es la que más sobresale en la base del cuello cuando bajas la barbilla hacia el pecho. Se localiza con el dedo en un segundo.
- Abajo, la línea de las crestas ilíacas. Pon las manos en las caderas, con los pulgares hacia atrás: la línea imaginaria que une esos pulgares es el punto inferior.
Esa distancia es la que las marcas traducen a tallas del sistema de espalda (S, M, L o medidas en centímetros según fabricante). Dos personas de 1,75 m pueden necesitar tallas distintas porque una tiene el torso largo y las piernas cortas y la otra al revés. Por eso comprar «una talla M porque mido lo normal» es exactamente el error que luego se paga en los hombros.
A partir de unos 30 litros —y desde luego en toda la horquilla de 50 a 70— el sistema de transporte existe precisamente para pasar el peso a la cadera, y solo lo hace si la talla es la correcta. Muchos modelos de travesía traen la espalda regulable en altura, lo que da margen; pero un regulable no convierte una talla equivocada en la buena, solo afina dentro de la suya.
Cuánto peso puedes llevar de verdad
La referencia que se maneja habitualmente es no pasar del 20 % de tu peso corporal con la mochila ya cargada, y quedarte por debajo si no tienes costumbre o el terreno es duro. Para alguien de 70 kg eso son unos 14 kg de tope, agua incluida. Conviene leerlo como lo que es: un techo, no un objetivo. Nadie ha vuelto de una travesía quejándose de haber cargado poco.
Igual de importante es dónde descansa ese peso. Con el cinturón bien colocado, la mayor parte de la carga tiene que ir a las caderas, y los hombros quedan para estabilizar, no para sostener. Si al final del día te duelen los trapecios y las caderas están intactas, el ajuste está mal hecho, no la mochila.
El ajuste, en el orden correcto
El orden importa, porque cada paso depende del anterior:
- Afloja todo antes de ponértela: hombros, tensores superiores y cinturón.
- Coloca el cinturón de cadera justo por encima de las crestas ilíacas, abrazando el hueso, y ciérralo con firmeza. Esta es la pieza que aguanta el peso; todo lo demás la acompaña.
- Tira de las hombreras hasta que apoyen sin levantar el peso: deben abrazar el hombro, no cargarlo.
- Ajusta los tensores superiores (los que van de la hombrera a la parte alta de la mochila) en torno a unos 30-45°, para acercar la carga a la espalda sin que la mochila te tire hacia atrás.
- Cierra el esternón a una altura que no oprima el pecho: su función es evitar que las hombreras se abran, nada más.
Al cabo de una hora de marcha vuelve a repasarlo. La carga se asienta, el cinturón se afloja y un reajuste de treinta segundos cambia el resto del día.
Cómo se llena una mochila de travesía
Con el mismo peso, dos formas de cargar dan sensaciones completamente distintas:
- Pegado a la espalda y a la altura de los omóplatos, lo pesado. Comida, agua de reserva, hornillo y cartuchos de gas. Ahí el peso queda cerca del centro de gravedad y baja limpio a las caderas.
- Abajo, lo voluminoso y ligero que no vas a tocar en todo el día. El saco de dormir es el ejemplo perfecto, y la esterilla suele ir fuera o en el compartimento inferior.
- Arriba y en los bolsillos, lo de mano. Chubasquero, botiquín, comida del día, gorro y mapa. Todo lo que implique parar y descargar la mochila para sacarlo acaba no usándose.
- Nada colgando por fuera. Lo que cuelga se balancea, engancha en ramas y descoloca el centro de gravedad justo cuando peor viene.
La regla mental es sencilla: cuanto más pesa una cosa, más cerca de tu espalda y más a la altura de los hombros tiene que ir.
Detalles que separan una mochila de travesía de una de día
Si vas a pasar noches fuera, hay elementos que dejan de ser opcionales:
- Cinturón de cadera acolchado y rígido de verdad, no una cinta. Es lo que sostiene el peso.
- Acceso al fondo por cremallera, para sacar el saco sin vaciar la mochila entera bajo la lluvia.
- Ventilación de la espalda. En España, en verano, la diferencia entre una espalda de contacto directo y una con canal de ventilación se nota mucho.
- Cubremochila, propio o comprado aparte. Y aun así, lo crítico —saco y ropa seca— dentro de bolsas estancas: ninguna funda impermeabiliza del todo una mochila.
- Compatibilidad con bolsa de hidratación y bolsillos laterales a los que llegues con la mochila puesta.
- Correas de compresión. Sirven para estabilizar la carga cuando la mochila no va llena, que es lo que pasa el último día.
Y si dudas entre 50 y 70 litros
La horquilla habitual para una travesía de varios días con tienda, saco y comida va de 50 a 70 litros. Por debajo de 50 es viable con material ligero y compacto y sin excesos; por encima de 70 ya es terreno de invierno, expediciones largas o material voluminoso. Si dudas, tira a la baja: una mochila grande no se queda medio vacía, se llena, y termina pesando exactamente lo que cabe en ella.
Si lo que buscas en realidad es una mochila para salidas de un día o rutas sin pernocta, el criterio es distinto y está en la guía de litraje de mochila de senderismo. Y si aún estás decidiendo la ruta, en cómo elegir una ruta de senderismo con acampada están los criterios que condicionan cuánto material vas a tener que cargar.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se mide la talla de espalda para una mochila de trekking?
Se mide la longitud del torso, no la altura: de la vértebra C7 —la que sobresale en la base del cuello— a la línea que une las crestas ilíacas, que se localiza poniendo las manos en las caderas con los pulgares hacia atrás. Dos personas de la misma altura pueden necesitar tallas distintas.
¿Cuánto peso se puede llevar en una mochila de trekking?
La referencia habitual es no pasar de alrededor del 20 % del peso corporal con la mochila cargada, y menos si no hay costumbre o el terreno es exigente. Es un techo, no un objetivo, y el peso debe descansar sobre todo en las caderas, no en los hombros.
¿Cuántos litros necesita una mochila para varios días?
Entre 50 y 70 litros para una travesía con tienda, saco y comida. Por debajo se puede con material muy ligero; por encima ya es invierno o expedición. Ante la duda, mejor quedarse corto: una mochila grande se acaba llenando.
¿Dónde va colocado el peso dentro de la mochila?
Lo pesado pegado a la espalda y a la altura de los omóplatos; lo voluminoso y ligero, como el saco, abajo; y arriba lo que hay que sacar durante el día. Colocar lo pesado en el fondo o separado de la espalda es lo que hace que la mochila tire hacia atrás.
En resumen
En una mochila de trekking de varios días el orden de decisión es talla de espalda, ajuste y reparto de carga; los litros y la marca vienen después. Mide tu torso antes de mirar modelos, prueba la mochila con peso real dentro, coloca el cinturón sobre el hueso de la cadera y mete lo pesado pegado a la espalda. Con eso hecho, 15 kilos se llevan razonablemente bien; sin ello, 10 son un castigo.