Bastones de trekking: cómo elegirlos y usarlos bien
Un bastón de trekking es de esos accesorios que quien los usa de verdad defiende y quien nunca los ha probado ve como un adorno. La realidad está en medio: no hacen falta para todas las rutas, pero en bajadas largas, con mochila cargada o con las rodillas cansadas alivian esfuerzo y dan estabilidad. Para que sirvan hay que elegir bien y, sobre todo, regularlos bien.
Estas líneas no comparan modelos ni marcas, sino los criterios que distinguen un bastón de otro: material, sistema de cierre, empuñadura, puntera y peso. Cuando un dato concreto (peso, longitud mínima y máxima, carga) depende del fabricante, hay que leerlo en la ficha del producto y no fiarse de una cifra genérica.
Para qué sirven realmente
- Reparten el esfuerzo. Al apoyarte en los bastones, los brazos y los hombros colaboran con las piernas, sobre todo en subida.
- Amortiguan las bajadas. Descargan parte del impacto que reciben las rodillas en los descensos largos, que es donde más se agradecen.
- Dan equilibrio. Ayudan en terreno irregular, en cruces de arroyos, sobre piedra suelta o con nieve.
- Marcan el ritmo. El movimiento alterno de brazos y piernas favorece una cadencia regular en marchas largas.
Tienen también contrapartidas: ocupan las manos (incómodo si necesitas trepar o hacer fotos), pesan aunque sean ligeros y, mal usados, cargan las muñecas y los hombros. En rutas cortas y sencillas, como las que recomendamos en nuestra guía de rutas de senderismo para principiantes, muchas personas no los necesitan.
Aluminio o carbono
- Aluminio. Más económico y más resistente a golpes: si se golpea con una roca, se dobla en lugar de romperse, y muchas veces se puede enderezar. Pesa algo más que el carbono. Es la opción razonable para empezar o para uso intensivo en terreno duro.
- Carbono. Más ligero y con mejor absorción de vibraciones, pero más caro y más frágil ante impactos laterales o si se pisa o se atasca entre rocas. Cuando falla, suele romper de golpe.
La diferencia de peso solo compensa en jornadas largas y cuando cada gramo de la mochila cuenta. Para un uso de fin de semana, un buen aluminio suele ser más sensato.
Telescópicos o plegables
Este criterio afecta sobre todo al transporte y al ajuste:
- Telescópicos. Se componen de dos o tres tramos que se deslizan unos dentro de otros. Son regulables en un rango amplio de longitud, y muy versátiles si los usan personas de distinta altura. Al plegarlos quedan más largos.
- Plegables (tipo Z). Los tramos se pliegan como la varilla de una tienda de campaña, unidos por un cordón interior. Quedan más cortos, se guardan en la mochila con facilidad y se montan rápido, aunque suelen tener menos margen de regulación y son algo menos robustos.
Si los vas a llevar sujetos a la mochila durante buena parte de la ruta, o los necesitas para viajar en avión, los plegables son más cómodos. Si priorizas robustez y ajuste fino, los telescópicos.
Cómo ajustar la longitud
La referencia habitual es que, con el bastón apoyado en el suelo junto al pie, el codo quede flexionado en torno a 90 grados. A partir de ahí se hacen ajustes según el terreno:
- En llano: longitud base, con el codo a unos 90 grados.
- En subida: se acortan un poco, para poder apoyarse sin encoger los hombros.
- En bajada: se alargan un poco, para llegar más abajo y descargar las rodillas.
- En travesías en ladera: muchos senderistas acortan el bastón del lado de la cuesta y alargan el del lado del valle.
Estas indicaciones son orientativas y dependen de la persona; lo importante es que la postura resulte natural y que no notes tensión en los hombros.
Sistema de cierre
El mecanismo que fija los tramos es el punto más propenso a problemas:
- De palanca (tipo flip-lock). Se abre y se cierra con una pestaña externa. Es rápido, fácil de ajustar con guantes y se regula apretando o aflojando el tornillo de tensión. Es hoy el sistema más extendido.
- De rosca o twist-lock. Se gira el tramo para fijarlo. Es más ligero y sin piezas externas, pero puede resbalar con el uso o si entra suciedad, y cuesta más ajustar con las manos frías o mojadas.
- Mixtos. Algunos modelos combinan palanca y rosca. Comprueba que el bloqueo no cede al apoyar todo tu peso.
Empuñadura y correa
Como las manos van agarradas horas, la empuñadura importa:
- Corcho. Absorbe la humedad y se adapta a la mano con el tiempo. Cómodo en verano y en uso prolongado.
- Espuma (EVA). Ligera, cálida, absorbe el sudor y suele costar menos que el corcho. Funciona bien en frío.
- Goma. Más agarre con humedad, pero puede sudar y provocar rozaduras en manos sensibles.
La correa no es un adorno: sirve para descargar parte del apoyo en la muñeca en lugar de apretar el mango con fuerza. Se coloca metiendo la mano desde abajo, de modo que la correa quede entre el pulgar y la palma. Una correa acolchada y ajustable evita rozaduras.
Puntera, rodela y gomas
- Puntera de metal duro. Da agarre en roca y terreno duro, pero puede resbalar en superficies lisas y marca el suelo.
- Rodela. Es el disco de plástico junto a la punta: evita que el bastón se hunda en nieve o barro. Las de nieve son más anchas que las de verano.
- Gomas o protectores de punta. Útiles en pistas y caminos duros, reducen el ruido y protegen el suelo. Conviene comprobar las normas del espacio natural que vayas a visitar.
Peso: cuánto influye
Un par de bastones ligeros se nota al cabo de miles de pasos, porque cada gramo se mueve en cada zancada. Con todo, un bastón demasiado ligero y frágil puede quedarse corto en terreno abrupto. El equilibrio depende del uso: rutas largas con poco peso, más ligero; travesías con mochila cargada o terreno duro, algo más robusto. El peso exacto lo da la ficha del fabricante.
Cómo usarlos bien y cómo cuidarlos
- Coordina bastón y pie contrario, como al caminar de forma natural.
- Apoya sin agarrar con fuerza; que la correa lleve parte de la carga.
- En bajada, planta el bastón por delante y desciende apoyándote en él.
- Tras una ruta con lluvia o barro, límpialos y sécalos con los tramos abiertos, para que no se acumule humedad en el interior.
- Revisa puntas, gomas y cierres al inicio de la temporada; son piezas de recambio, no hace falta cambiar todo el bastón.
Combinados con un buen calzado, los bastones alivian el trabajo de las articulaciones. Si aún no tienes claro el calzado, mira nuestra guía de botas de montaña, y para dimensionar el equipaje, la de litros de una mochila de senderismo.
Preguntas frecuentes
¿Los bastones de trekking sirven para todas las rutas?
No. Son más útiles en bajadas largas, con mochila cargada, en terreno irregular o con nieve. En rutas cortas y sencillas mucha gente no los necesita, y ocupan las manos si hay que trepar o hacer fotos.
¿Aluminio o carbono para empezar?
Para empezar suele ser más sensato el aluminio: es más económico y más resistente a golpes, ya que se dobla en lugar de romperse. El carbono es más ligero pero más caro y más frágil ante impactos laterales.
¿A qué altura hay que regular los bastones?
La referencia habitual es que, con el bastón apoyado junto al pie, el codo quede flexionado en torno a 90 grados. En subida se acortan un poco y en bajada se alargan. Es orientativo: la postura debe resultar natural y sin tensión en hombros.
¿Qué cierre es mejor, de palanca o de rosca?
El de palanca es más rápido, más fácil de ajustar con guantes y más sencillo de regular, por lo que es el más extendido. El de rosca es más ligero pero puede resbalar con suciedad o con las manos frías o mojadas.