Cómo elegir hornillo de camping: gas, multicombustible o alcohol
El hornillo de camping es de esas compras que parecen sencillas hasta que te pones a comparar: gas, multicombustible, alcohol, cartucho rechazable o roscado, más potencia o menos peso. La elección correcta depende sobre todo de cómo acampas, no de cuál es "el mejor" en abstracto. Un hornillo de gas camping que va perfecto para un fin de semana en un camping con parcela puede quedarse corto en una travesía de varios días por zonas sin tiendas cerca, y al revés.
Tipos de hornillo de camping
Antes de mirar marcas o modelos concretos, conviene tener claro qué combustible encaja con tu forma de acampar:
- Gas butano/propano: es el tipo más común y el más práctico para la mayoría de la gente. Se enciende al momento, no hay que cebarlo ni regular la llama con truco, y los cartuchos se transportan limpios, sin manchar la mochila. Su punto débil es el frío: por debajo de cero grados el butano pierde presión y cuesta encender, algo que el propano soporta bastante mejor.
- Multicombustible: pensado para viajes largos o climas extremos, donde no siempre hay cartuchos de gas disponibles. Puede quemar gasolina, queroseno o combustible de camping según el modelo, lo que da independencia total, a cambio de un mantenimiento más exigente (hay que cebarlo, limpiarlo de vez en cuando y suele ensuciar más los cacharros con el hollín).
- Alcohol: la opción más ligera y sencilla, casi sin piezas que se puedan romper. A cambio, hierve mucho más despacio que el gas y es más sensible al viento, así que encaja mejor con trekking ultraligero donde cada gramo cuenta y no hay prisa por cocinar rápido.
Cartuchos de gas: rechazables o roscados
Dentro del gas hay dos formatos que no son intercambiables entre sí. Los cartuchos rechazables (o de perforar) se acoplan una sola vez al hornillo y no se pueden desmontar sin que quede gas suelto dentro; una vez puestos, se quedan ahí hasta agotarse. Los cartuchos roscados llevan una válvula que permite quitar y poner el cartucho las veces que haga falta, algo mucho más cómodo si viajas con el hornillo y quieres llevar el cartucho medio usado sin miedo a fugas. Hoy en día el formato roscado es el estándar en la gama media-alta.
Potencia y tiempo de hervido
La potencia de un hornillo se mide en vatios (W), y a más potencia, menos tiempo tarda en hervir un litro de agua, aunque también consume más combustible por minuto. Un hornillo de gas camping de gama media hierve medio litro de agua en algo más de dos minutos en condiciones normales; en altitud, con viento o con temperaturas bajas, ese tiempo se alarga bastante, así que un modelo de potencia media-alta con buena protección contra el viento compensa en la mayoría de situaciones. Para una sola persona que solo calienta agua para café o liofilizados, la potencia importa menos que para quien cocina de verdad para varios.
Vajilla: ligera de titanio/aluminio o resistente de acero
La vajilla de camping se decide por el mismo criterio que el hornillo: cuánto vas a cargarla. El titanio es lo más ligero que existe y resiste bien la corrosión, aunque reparte el calor de forma irregular (se quema la comida en el centro antes de que se cocine el resto) y tiene un precio más alto. El aluminio es un término medio razonable: bastante ligero, reparte mejor el calor y cuesta menos, aunque se abolla con más facilidad. Para camping en familia con el coche al lado, donde el peso no es problema, el acero inoxidable o el esmaltado tradicional aguanta golpes y uso intensivo mucho mejor que cualquier vajilla ligera, y suele salir más barato para un juego completo de varias piezas.
Neveras portátiles: pasivas o eléctricas de 12V
Aquí también hay dos mundos distintos. Las neveras pasivas, de poliestireno o de plástico con aislamiento, no llevan nada eléctrico: dependen de placas de hielo o hielo normal y mantienen el frío entre uno y tres días según la calidad del aislamiento y cuántas veces se abran. Son las que tiene sentido llevar para una escapada corta o cuando vas cargando la nevera aparte del vehículo. Las neveras eléctricas de 12V, en cambio, se conectan a la batería del coche o de la furgoneta o autocaravana y mantienen una temperatura constante sin depender de hielo, lo que las hace la opción lógica para quien vive varios días seguidos del vehículo y necesita conservar comida fresca de verdad, no solo bebidas frías.
Luces frontales y linternas
Un frontal decente se valora por dos datos, no por los lúmenes que anuncia en la caja: la autonomía real (cuántas horas de luz útil da con pilas normales, no en el modo más tenue) y la resistencia al agua, medida en el estándar IPX. Un IPX4 aguanta salpicaduras y lluvia ligera, suficiente para moverse por el camping de noche; para senderismo o acampada donde puede caer un chaparrón en serio, conviene subir a IPX6 o superior. Llevar pilas de repuesto sigue siendo más fiable que confiar solo en la batería recargable del frontal, sobre todo en salidas de varios días sin enchufe cerca.
Ninguno de estos elementos funciona bien de forma aislada: el hornillo que elijas condiciona la vajilla que tiene sentido llevar, y ambos dependen de si vas a tener tienda de campaña con espacio para cocinar fuera o un espacio más reducido. Lo importante es decidir primero cómo vas a acampar —en coche, en furgoneta o cargando la mochila— y a partir de ahí elegir cada pieza del equipo de cocina en consecuencia, en vez de comprar por separado y descubrir a mitad de viaje que no encajan entre sí.